Columna de la semana

Ley Nairo Quintana para Colombia

Por: Pedro Ángel Quintero Tirado
Correo: Pangelquinteroab@gmail.com
 
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Si hay algo que le ha dado cohesión y pertenencia a este país llamado Colombia ha sido el deporte, y no cualquiera, sino nada más y nada menos que el ciclismo colombiano en cabeza de grandes históricos como “Lucho” Herrera, hasta los actuales campeones y campeonas como Mariana Pajón, Egan Bernal, Nairo Quintana, entre otros; los cuales lograron tocar el olimpo de la gloria y hacer vibrar a todo un país. Esto es bueno recordarlo, es especial en momentos donde se vive la mayor crisis en todas las esferas de la historia “republicana”, con un gobierno nacional desconectado de la realidad nacional y envuelto en grandes escándalos, así mismo, la evolución exponencial de la pandemia del Covid-19 junto con una terrible recesión económica.

Sin embargo, a la par con este terrible panorama también ha surgido un fenómeno muy particular en tiempos de pandemia que tiene que ver con nuestros héroes deportivos, ya que ante el riesgo inminente de contagio por covid-19 en el transporte público, así como los grandes trancones, la contaminación generada por los vehículos particulares y la escases de dinero, miles y miles de ciclistas se toman las calles para movilizarse y generar nuevas dinámicas que ayudan a construir otra sociedad impensable hasta hace poco; nada más basta ver ciudades como Bogotá, Medellín, Bucaramanga, entre otras; las cuales han incrementado casi exponencialmente sus viajes en este tipo de vehículos sostenibles.

Ante esto, es el momento de pensar en una verdadera revolución social que integre la bicicleta como uno de los ejes principales de la sociedad Colombiana, la cual no solamente ayudara a bajar los índices de contaminación y prevenir los contagios por cuenta de la pandemia, sino que además, ayudara a construir nuevos espacios y sociabilidades en las caóticas ciudades por medio de la movilidad sostenible y la construcción de verdaderos entornos verdes, si se apuesta a la infraestructura necesaria, como los que siempre soñamos y anhelamos al ver la ciudad de Ámsterdam.

Además de esto, podría ser una gran oportunidad para reactivar las economías locales, ya que una bicicleta se puede producir en los mismos territorios, desde una gran fábrica hasta un taller de barrio. Imaginemos por un momento la producción local de millones de bicis en las ciudades, además de una gama de elementos complementarios como calzado y vestuario que podrían ser diseñados y producidos. Y ni que decir de la reducción de los costos en salud publica al ayudar a disminuir los índices de obesidad y sedentarismo.

Las oportunidades son muchas, sin embargo, no todo es color de rosa, el accidente causado a Nairo Quintana esta semana en vías nacionales, las cuales deben tener urgentemente sistemas de ciclorutas exclusivas, por cuenta de un vehículo, es más que lamentable. Muchos sufrimos en las vías los peligros de estar en ciudades excluyentes y poco empáticas, como también la falta de visión de los gobernantes para apostar por este transporte en todas dimensiones como una de las principales formas de movilidad sostenible, la cual hoy puede ayudar a salvarnos como especie. No es descabellado comenzar a movernos en bici masivamente, pero a la vez también exigir garantías y verdaderas leyes que masifiquen su uso, como la Ley Nairo, que hagan honor a estos héroes, los cuales sí que han unido a un país que no parece encontrarse por ningún lado.

 

 

 

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