Columna Social y Solidaria de la semana

Construir ciudades empáticas y solidarias es urgente

Por: Pedro Ángel Quintero Tirado
Correo: Pangelquinteroab@gmail.com
 
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A pesar del poco tiempo que lleva el 2020 este ha comenzado de forma frenética, lleno de noticias lamentables en las principales ciudades de Colombia en cuanto a temas trascendentales como la seguridad, la economía, la movilidad entre otros aspectos; lo cual ha tenido un fuerte impacto en la calidad de vida de sus habitantes, en especial en el tema de la salud mental, construyendo ciudades egoístas, insolidarias y poco proclives a encontrarse colectivamente.

Esto plantea un desafío para todos, tanto para los habitantes, como para sus gobernantes e instituciones de las cuales también hacen parte las universidades y los colectivos ciudadanos, y es sobre ¿cuál es la ciudad que estamos construyendo y dejando a futuro actualmente?, ya que se están generando dinámicas segregadoras que rompen los procesos esenciales de proximidad, que son tan necesarios, dejando a un lado la utopía sobre la cual se levantaron estas ciudades como espacios de encuentro.

En este sentido es necesario comenzar a pensar otra construcción, es decir, la generación de ciudades empáticas que tengan una visión de ecosistema circular, no lineal, donde todos seamos esenciales al sentir al otro como parte imprescindible del proceso conjunto, e incorporando los derechos de la naturaleza y los animales dentro de ella. Esto es básico para comenzar a tener una solución real a los múltiples problemas que nos aquejan.

Así mismo, también es necesario generar y consolidar procesos solidarios desde toda dimensión que abarquen lo social, cultural económico, territorial, entre otros; construyendo un nuevo modelo de ciudad con espacios y oportunidades para todas y todos a través del fortalecimiento de la asociatividad territorial, y la búsqueda de consensos entre la pluralidad de pensamientos, o como lo afirman los zapatistas: “un mundo donde quepan muchos mundos” el cual esté conectado con una visión humana y natural de encuentro permanente.

Es necesario entender esto para evitar que nuestras ciudades terminen en la famosa imagen de una “ciudad gótica”, y esto solo sera posible a través de la construcción de ciudades empáticas y solidarias, las cuales potencien los espacios de encuentro y proximidad, así como también, generen soluciones conjuntas a los problemas desde el mismo territorio. Este es el momento de pensar hacia dónde vamos y corregir.

 

 

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