Columna Social y Solidaria de la semana

El rol de género desde la economía social y solidaria

Por: Pedro Ángel Quintero Tirado
Correo: Pangelquinteroab@gmail.com
 
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Las reivindicaciones de la mujer se están visibilizando en las poderosas marchas del 8 de marzo en todo el mundo, las cuales toman cada vez mayor fuerza, ya que miles de mujeres han entendido su papel protagónico en una sociedad que evidentemente ha estado cruzada por el patriarcado y por conductas machistas, que aún no permiten del todo entender la realidad que vivimos, siendo ellas violentadas, explotadas, relegadas, donde las principales estadísticas así lo demuestran.

Con el resurgimiento de este poderoso movimiento feminista, el cual ha logrado valientemente tomar las calles y comenzar un proceso de deconstrucción en la sociedad, que aún nos cuesta entender pero que lentamente va llegando, se ha puesto también en la palestra la inequidad en el rol de género que existen en temas como la participación de en las decisiones, las terribles brechas salariales entre hombres y mujeres, y el no reconocimiento que hace el sistema capitalista a la economía doméstica, base de nuestra sobrevivencia y la cual se estima que la mujer aporta más del 70%.

Desde esta perspectiva se hace necesario que las organizaciones de la economía social y solidaria, hablamos de cooperativas, asociaciones, mutuales, entre otras, y por supuesto los miembros de la economía popular; establezcan un debate profundo sobre rol de género al interior de cada una de ellas, y a la vez, construyan rutas y comisiones que permitan ir en concordancia con estas reivindicaciones.

Esto es básico, porque en la construcción de “otra economía” nos exige un proceso de deconstrucción de todas y todos, y más aún, sabiendo que desde la economía social y solidaria esta presente la ética que busca la reproducción ampliada de la vida, como lo señala Coraggio, donde además vaya en consonancia con las cusas sociales, ambientales, y por supuesto de género que hacen más poderoso este movimiento, el cual es capaz de proponer una alternativa desde una economía con y para la gente.

Asumir este mandato sobre el papel de la mujer es una realidad que se puede dar desde el tercer sector, sin embargo, aún falta mucho y de a poco se va construyendo; mientras tanto solo podemos solidarizarnos y ponernos a disposición con esta admirable lucha que dan nuestras compañeras, con un poderoso movimiento feminista que cada vez pone en evidencia las tremendas desigualdades presentes.

 

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